
No hay referencias para fechar con seguridad los primeros asentamientos humanos en Somiedo, pero la ausencia de vestigios del paleolítico hace pensar que los primeros pobladores corresponden al neolítico. De entonces a aquí Somiedo ha recibido el influjo de diferentes culturas, por ejemplo, restos de túmulos funerarios nos hablan de la edad de bronce, mientras el llamado Camín real de la Mesa nos recuerda la presencia romana o algunos elementos románicos de la iglesia de Santa María de Gúa la influencia de la iglesia durante la Edad Media.

Antiguamente la actividad
agrícola tuvo cierta importancia en una economía de subsistencia, pero hoy los
habitantes de Somiedo viven principalmente de la ganadería.
El concejo es una de
las reservas más importantes de una raza particular de vacuno, la Asturiana de
los Valles o vaca roxa, destinada a la producción de carne. Se trata de un
sistema de ganadería extensiva, basado en el aprovechamiento mixto del suelo de
uso privado y de los terrenos colectivos. El esquema habitual es un
desplazamiento cíclico del ganado entre los prados cercanos al pueblo, de
propiedad privada y los pastos comunales de altura utilizados durante el verano
y los pastos de las brañas, donde permanece el ganado hasta el otoño a la espera
de ser estabulado en invierno hasta la primavera próxima. A este modelo general
se superponen otros dos esquemas cada vez más minoritarios: los vaqueiros de
alzada por una parte y el ganado merino trashumante procedente
de la meseta por
otro. Los vaqueiros de alzada habitan algunos núcleos de población en Somiedo
(El Puerto, La Peral, El Llamardal y, antiguamente, algunos más) una parte del
año; el resto del tiempo bajan con sus ganados a pasar el invierno a pueblos de
Miranda y Salas.
La interacción de la
población con el medio natural y su aprovechamiento ha dado lugar a un rico
patrimonio etnográfico cuyo elemento más singular son las construcciones con teito de escoba (cubierta vegetal), este tipo de cubierta era utilizada en
viviendas, hórreos, molinos, iglesias, etc….., así como las cabanas de las
brañas, que podemos observar repartidas por todo el
Parque en un número
importante. Existe otro tipo de cabañas de planta circular y enteros de piedra
llamados corros que también podemos contemplar en alguna braña. También son de
destacar las olleras, construcciones hechas de piedra al lado de fuentes por las
que discurría el agua que enfriaba la leche que contenían las ollas.
Al igual que en otras muchas zonas de Asturias existen numerosos hórreos y paneras, también molinos hidráulicos y de rabil, todo ello relacionado con una economía de autoabastecimiento.